Se presenta en la consulta «HEYDI», una gata de 6 años, común europeo, esterilizada ,vacunada y desparasitada correctamente.

El motivo de la visita es la presencia de un nódulo en la región dorsal del cuello de consistencia firme , no doloroso.

Realizamos una palpación exhaustiva del nódulo y un PAAF (Punción Aspiración Aguja Fina). A 10 aumentos valoramos el grado de contaminación sanguínea y tratamos de diferenciar la naturaleza inflamatoria o neoplásica de la lesión. En nuestro caso no se aprecian células inflamatorias, ni neutrófilos (inflamación aguda) ni macrófagos (inflamación crónica). A 40 aumentos podemos concretar las características de la población celular predominante, encontrando células fusiformes aisladas con bordes citoplasmáticos mal definidos. Esto nos permite diagnosticar un nódulo tumoral conjuntivo o mesenquimatoso.

Su filiación concreta requerirá un posterior estudio anatomopatológico, pero la información que proporciona un PAAF nos permite elaborar un plan terapéutico basado en la escisión quirúrgica amplia del nódulo.

Preparamos el campo quirúrgico para la escisión tumoral amplia que suponga la retirada de la masa y un amplio margen de tejido normal, generalmente 2-3 cm.

Se manda la muestra al laboratorio para su estudio anatomopatológico y diagnostico definitivo.

El informe remitido habla de una proliferación neoplásica. El crecimiento tumoral es expansivo y los bordes de la pieza remitida están libres de crecimiento tumoral.

El diagnostico es: FIBROSARCOMA DERMAL.

Sus principales características son:

  • Pueden afectar a cualquier tejido pero tienen predilección por piel y tej. subcutáneo.
  • Alto potencial de recidiva local.
  • Capacidad de metástasis de baja a moderada.
  • Generalmente con escasa respuesta a la quimioterapia y radioterapia.
  • Cerramos de manera habitual y colocamos un vendaje protector.

Los sarcomas de tejidos blandos constituyen el 7% de los tumores de piel y  subcutáneo en gatos. La mayoría son solitarios y aparecen en gatos de mediana edad o mayores, en general son de crecimiento lento y las manifestaciones clínicas dependen del lugar de desarrollo y el grado de invasión.

La etiología en general es desconocida aunque se ha asociado al virus del sarcoma felino, traumatismos, inyecciones subcutáneas y vacunas, en particular de leucemia felina y rabia. La mayoría de los sarcomas asociados a vacunas son fibrosarcomas y la recomendación mas importante para la prevencion de estos tumores es no vacunar de manera indiscriminada, debiendo tener en cuenta la edad del gato y su modo de vida, evitando la vacunación de la leucemia felina en gatos confinados en casa.

El pronóstico es reservado, debiendo informar siempre al propietario la alta posibilidad de recidiva local del tumor.

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