Cojera en los cachorros de razas pequeñas: La enfermedad de Legg-Calvé-Perthe

No es extraño que cachorros de ciertas razas pequeñas o “toy” cojeen. En ocasiones, esta anomalía al andar se debe a la denominada enfermedad de Legg-Calvé-Perthe. La sangre de estos cachorros no llega de forma adecuada a los huesos de sus extremidades posteriores y, con el tiempo, padecen dificultades para caminar.

La circulación de la sangre en estas crías se obstaculiza antes de alcanzar la cabeza del fémur de las patas traseras, cuando los cachorros no han completado su crecimiento. Con el tiempo, sin este necesario aporte de sangre, las extremidades suelen atrofiarse y no es extraño que el perro tenga problemas para andar.

No todas las razas de perro tienen las mismas probabilidades de padecer la enfermedad de Legg-Calvé-Perthe. Los cachorros de canes de talla reducida están más expuestos a sufrir la dolencia, que apenas se desarrolla en perros grandes. Esto explica que las crías de mascotas “toy”, como el Bichón Maltés o el Yorkshire Terrier, sean especialmente vulnerables a padecer esta cojera.

El hecho de que los cachorros de razas pequeñas sean los más afectados aporta pistas sobre un posible origen genético de esta enfermedad y, por lo tanto, sobre el riesgo de transmisión a la descendencia durante la cría del cachorro. La génesis de esta enfermedad no está clara, sin embargo, entre los profesionales de la medicina veterinaria. “El origen exacto de la enfermedad no se conoce”

“Se detecta una cojera que empeora con el tiempo, en meses, incluso el animal puede llegar a no apoyar la extremidad”, señalan desde la AMVAC. “Y también puede aparecer dolor en la cadera y atrofia muscular en la zona”. Ante cualquier síntoma o sospecha es más que recomendable realizar una pronta visita al veterinario

Inmovilizar al cachorro de perro afectado por la enfermedad de Legg-Calvé-Perthe es una de las formas de tratar la dolencia. En ocasiones, a través del reposo forzado de nuestra mascota, se puede lograr que recupere, al menos en parte, el movimiento de las extremidades traseras. En otras ocasiones, sin embargo, es preciso recurrir a una intervención quirúrgica.

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