El Prurito

El prurito (picor) no siempre es síntoma de una mala higiene o de una falta de cuidados. Un animal puede tener prurito en las patas o en la región de la ingle y sólo rascarse de vez en cuando. La situación se agrava cuando el prurito aumenta su frecuencia y aparecen en la piel y el pelaje lesiones diversas.

El prurito es una sensación cutánea desagradable que provoca en el perro o gato el deseo incontrolable de rascarse, lamerse, morderse o frotarse la zona afectada.

Las posibles causas del prurito son:

  • Parásitos: La causa más frecuente de prurito es la de origen parasitario y la mayoría de insectos y acáridos también pueden provocarlo. Aunque como hemos apuntado antes, un animal puede tener pulgas u otros parásitos sin que esto suponga un problema.
  • Alergias: Generalmente son reacciones de hipersensibilidad frente a parásitos, alérgenos ambientales o a componentes de la dieta.
  • Bacterias: Si el animal padece una infección bacteriana en la piel bastante superficial, se pueden dar casos de prurito.
  • Irritaciones físicas y químicas: Muchos productos químicos, como pueden ser jabones y productos de limpieza, son corrosivos para nuestras mascotas. Algunos collares antiparásitos, ya sean de metal, cuero o plástico, también pueden provocar que nuestro compañero se rasque. En el jardín, el césped tratado y algunas plantas tóxicas también pueden provocar prurito.

Tratamiento para el prurito

Para tratar el prurito es importante encontrar la causa principal, no sirve de nada evitar que el animal se rasque, se lama o se frote si no sabemos por qué lo hace.

Lo que debemos hacer ante cualquier sospecha es consultar de inmediato con nuestro veterinario. Según el caso, el prurito se puede tratar con antiparasitarios, antisépticos o antibióticos.

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